En una pequeña caminata que di en el centro de la ciudad, hace dos semanas, iba como siempre sorprendida de las maravillas que este hermoso país en constante cambio ofrece a cada visitante. Desde que tenía cinco años, recuerdo muy bien esas corridas que daba junto a mamá a través de la gran plaza de la constitución, corriendo bajo la enorme sombra de la bandera mexicana, claro, sin dejar pasar por el Templo Mayor. Después de veinte años poco ha cambiando el sentimiento que me provoca el estar ahí, ver ondear la bandera, estar frente a una imponente catedral y mis travesuras dentro de Palacio Nacional. Gracias a mamá más de una vez pude estar dentro de ese precioso edificio y bajar, creyéndome como toda una princesa bajar por esas expresivas escaleras que dan al patio principal.

Una enorme sonrisa se dibujó nuevamente en mi rostro, pero ésta fue perdiendo su fuerza cuando miré que la plaza estaba invadida. Es cierto que casi nada había cambiado, con excepción de la gente, en estos tiempos parece haber gente que se cuestiona y que lucha por sus derechos, por lo que le pertenece pero lo que vi no era eso, nada tenía que ver con el defender y exigir lo que les corresponde.

Enormes carpas, con letreros diciendo “Resistiremos, la lucha sigue” y con 3 o 4 personas dentro, opacaban la belleza y la imponente plaza. Seguí mi camino hacia mi destino principal que era la catedral y antes de cruzar la calle miré una valla de policías, cuando me acerque más, lo que estaban protegiendo eran unos stands del partido de blanquiazul, que promovían servicios de asistencia social o al menos eso observé. Frente a los policías estaba un grupo de gente gritando groserías queriendo quitar a la fuerza esos stands, ese grupo eran simpatizantes del partido amarrillo de izquierda, pero si piden tolerancia y respeto ¿Por qué ellos no hacen lo mismo, por qué exigen derechos sin ver ni llevar a cabo sus obligaciones, por qué tener la imagen de Benito Juárez si no respetan el derecho ajeno?

¿Qué podemos hacer lo ciudadanos comunes y corrientes? Creo que nada más que mirar y aguantar y respetar o tal vez escribir en estos espacios. Lo cierto es que es triste ver como gente que bien puede estar dedicándose realmente a trabajar para tener mejor nivel de vida, sólo muestra residuos de un “motivo” muy gastado. ¿Qué los motiva a seguir ahí? ¿La lucha social, el que reciben una retribución económica?

Claro, cómo no acordarse cuando se comenzó a escribir sobre la lucha social en Europa; del concepto de hegemonía de Gramsci y la no tan utópica idea de Marx. Cada día que leo o veo por el televisor, en la actualidad ¿Para qué luchamos como sociedad? Ideas como las de Lenin o Marx pusieron a pensar a más de uno. Los pensadores de la Escuela de Frankfurt (Adorno, Horkheimer) se cuestionaron por los puntos falibles de la teoría marxista, sobre todo porque ya no eran los mismos tiempos. En pleno siglo XXI las luchas sociales van encaminadas a esos pensamientos de antaño. ¿Qué podemos tomar de esas teorías en la actualidad? Esa es una de las más importantes tareas para situarnos en el contexto actual, pero sobre todo para emprender una verdadera lucha social.